Compartir conocimiento.
Todos tenemos talentos o habilidades desarrolladas que nos hacen especiales, por tal motivo debemos de compartir eso tan especial que sabemos hacer y que lo hacemos bien, sin duda siempre habrá alguien a quien le interese y le sirva de mucho. Todos tenemos algo que compartir o enseñar a los demás.
Las escuelas no son islas sino nodos de red.
No cabe duda que la tecnología nos ha abierto muchas puertas, puertas al mundo en el que vivimos, ya no hay pretexto para decir que estamos solos. Las escuelas podemos funcionar como una red donde nos ayudemos unos a otros haciendo trabajos coordinados y en colaboración. Ya no existen escuelas ni lugares aislados; si contamos con una computadora y el servicio de internet entonces estamos conectados con el mundo.
El conocimiento es un bien público, un derecho.
El conocimiento es un derecho que tenemos como ciudadanos, por lo tanto hagamos uso de ese derecho y sumerjámonos en el conocimiento. Por qué hemos de pagar sin disfrutar de los beneficios. Ahora tenemos a nuestro alcance toda la facilidad de aprender, de producir, de crea, de compartir. Toda la información y comunicación generada es de nosotros porque hemos pagado por ella, usémosla en beneficio de la educación.
Las barreras para el cambio no son tecnológicas sino actitudinales.
Las barreras al compartir conocimiento no son tecnológicas, son más de actitud y de hábitos. En esta época de las tecnologías nos encontramos con grandes resistencias a su uso, en ocasiones es mero desconocimiento, en otras es la apatía de su uso, si analizamos cómo funcionamos nos sorprenderemos a nosotros. El cambio tecnológico es muy rápido, pero el cambio de la mentalidad de las personas va mucho más despacio.
No sólo somos consumidores o usuarios; todos somos creadores.
No solo somos consumidores de productos, no solo somos usuarios de libros, no solo somos compradores de mercancía informacional, todos nosotros somos creadores.Compartir no basta; construir juntos humaniza. No solamente es compartir cosas, es construir cosas juntos, hoy en día las TIC nos ofrecen un sin número re recursos que nos abren posibilidades de trabajar en sociedad, de construyamos juntos cosas. Como casi en todo, hay cosas buenas y cosas malas, pero veámoslo desde el punto de vista de colaborar para un fin. Si los docentes nos propusiéramos a trabajar coordinadamente y de manera colaborativa sin duda haríamos materiales extraordinarios. Tenemos la tecnología, tenemos las ideas. . . qué nos falta?
¿Cuál es el espíritu con el que se construye el software libre?
Lo que interesa del software no es tanto que se gratuito o que sea bueno, lo que interesa es las ganas con que se construya software libre. Hay comunidades que son un verdadero ejemplo del que podemos aprender. Hay mucha gente que mejora el producto para el mero hecho de que necesita un producto mejor y está dispuesta a compartirla con los demás.
¿Qué filosofía, qué espíritu hay detrás del software libre?
Necesitamos una escuela con mucho espíritu de software libre, espíritu de compartir cosas, de compartir conocimiento. Deberíamos de compartir todo ese talento que guardan los jóvenes, sin duda los hay en cada uno de nuestros planteles, es sorprendente descubrir todo lo que nuestros jóvenes saben y pueden hacer; ayudémosles a que aprendan a compartir conocimiento usando las tecnologías de la información, pero también enseñémosles a hacerlo con el espíritu de compartir.

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